oct 24, 70 días ago

Permacultura: una forma de pensamiento distinta para el cambio de paradigma

El jueves pasado participé en la clase de Permacultura que Amartya organizó en la Facultad de Economía, de la Universidad de Buenos Aires. Fuimos más de 160 personas las que tuvimos el placer de escuchar a Vanesa Viudes y Juan Lagomarsino de Ecopráctica. Esta charla fue apasionante, realmente, y me dediqué más a escucharla que a tomar nota, así que perdón si mis pensamientos están algo desorganizados.

En el blog hemos hablado de la permacultura en otras oportunidades, mostrando el avance de las ecovillas en el mundo y en Argentina y demás construcciones ecológicas. Más el tema es tan vasto que de ninguna manera se agota allí. De hecho, Vanesa y Juan mostraron en esta charla -amena, dinámica y cálida- que la permacultura es una forma de pensamiento bajo la cual son muchas las prácticas que se pueden agrupar.

Los inicios de esta filosofía están ligados, por supuesto, a Bill Molison y David Holmgren y ha continuado con comunidades ecológicas como Crystal Waters y con proyectos tan revolucionarios como the Green School en Bali. Pero la permacultura no es sólo una manera de construcción natural.

Como bien lo define Amartya,  también implica “el cuidado de la tierra viva que está bajo nuestros pies. De los bosques, el suelo, el agua y la biodiversidad. Es el cuidado de la gente. Es la iniciativa de individuos, familias y grupos que cuidan el medio ambiente en un habitad solidario y de convivencia creativa”.

Graham Brunett

Todo en un tono festivo que celebra la abundancia en la naturaleza y acepta sus limitaciones. “La permacultura diseña paisajes sustentables prósperos, que nos dan alimento y energía. Basados en la frugalidad, creamos abundancia en armonía con la naturaleza”.

La puesta en juego de los elementos de la tierra de una manera que se los aproveche al máximo es también una forma permacultural. Se valen del sol, el viento y el agua con paneles solares pasivos, hélices pequeñas para generar energía eólica y usando sistemas de agua en altura para encauzar este vital elemento y capturar lo más posible la energía que libera  a su paso.

Es decir, habitar permaculturalmente es volver a los ciclos de la vida en que todo es una rueda y nada se pierda, todo se transforma. Es abandonar este sistema lineal que se inauguró apenas dos siglos atrás y que viene usando las reservas del planeta que tardaron miles y miles de años en formarse y que parece querer seguirlo haciendo hasta agotarlas por completo, sin importarle las generaciones futuras ni la calidad de vida de lal actual.

Mucho importa entender que somos mínimos partícipes en este escenario que es el universo. Me gustó mucho el ejemplo que dio Juan para entender la dimensión humana y nuestro alcance real: imaginen un globo inflado, ahora tomen una pintura en aerosol y rocien el globo. Esa fina capa que se forma es la franja de tierra que habitamos. Sólo eso. Además, existimos gracias a la energía del sol que hace habitable el planeta y nos da vida como organismos.

Somos tan pequeños y, sin embargo, nuestra influencia sobre el planeta puede ser tan negativa. La buena noticia es que no tiene por qué ser así. Basta con repensar nuestro sistema de vida y entender que el respeto y el amor tienen que ser la base de un nuevo paradigma.

Los principios que rigen a la permacultura también tienen que ver con la distribución justa. Es decir, que más vivamos frugalmente para que el resto pueda, simplemente, vivir. El cooperativismo y las monedas alternativas así como el trueque caen bajo el paragüas permacultural, pues es todo un sistema sustentable de vida.

No tenemos que vivir en ecovillas para ser permacultores. Podemos vivir en ciudades y empezar por cambiar nuestro consumo y elegir comprar local y a pequeños productores que sepamos trabajan orgánicamente. Podemos apostar por sembrar nuestros alimentos así tengamos terraza o balcón. O usar baldíos como huertas. Podemos ser responsables de nuestros desechos, reciclar y hacer compost. Podemos cuidar los recursos. Guardar semillas y armar bancos propios con ellas. ¡Hay tanto por hacer! Y por si lo estás pensando, no, no hay que ser hippies y aislarse de la sociedad para lograrlo.

Unos últimos consejos que me traje de la charla: que las Tres R sean más: retroalimentación -vida en comunidad, formar nuevos lazos, círculos de vida-, relocalización -que todo vuelva a ser más local y menos global para disminuir la huella de carbono que se genera con esta economía-; y reparación, que debe ser la primera de todas las R porque arreglar algo a tiempo hace que el resto de las R se demoren en llegar ;)

Un último dato por si después de leer esto sentís necesidad de huir a formar tu propio proyecto permacultural: para que viva una familia de 4 personas se estima que se necesita un terreno de 2000 m2 que gestionen la tierra como un latifundio.

Como bien decía Vanesa, el panorama que nos pintan es alarmante pero no hay que caer en el pesimismo. Aún estamos en un momento único donde todo es posible porque podemos  empezar un cambio que, seguramente no veremos pero, es la mejor (y única) alternativa sustentable. Las generaciones futuras no tendrán un tiempo tan auspicioso como el que nosotros tenemos ahora. Por eso el optimismo no es ingenuo y generar miedo no es el camino.

Todas las fotos son propiedad de Amartya

oct 4, 90 días ago

Domos geodésicos: construcciones ecológicas multi propósito

Casi de casualidad caí en el perfil de Facebook de Hernán Olveira Anello. Este joven de la provincia de Catamarca hace algo sencillo y, por eso mismo, doblemente genial: domos. Tiene 19 años y su trabajo que no hace solo, por supuesto, sino en equipo, es una maravilla.

Los domos geodésicos están realizados con palos y nodos de hierro, y paredes construidas con materiales del lugar o reciclados. A las claras: una construcción ecológica. Como los iglúes, las conocidas viviendas de los esquimales, pero con otra materia prima pues la naturaleza es otra. Hay distintas formas de hacer una casa domo y una vez construido correctamente, la estructura lo mantiene muy estable.

Hernán va por su tercer domo construido (uno que sirvió como gallinero y otro grande además del actual) todos en este lugar que más bello no puede ser: El Hueco Verde, a 15 kilómetros de la capital catamarqueña.

Las cañas las consigue en el mismo campo, al igual que las maderas. Esa es la gracia de esta construcción que se hace con implementos que se consiguen en cada lugar y que no generan desechos y casi no requieren nada químico. Es esta clase de arquitectura natural la que, en la medida de lo posible, está bueno implementar cada vez más.

Ambientes sanos que se fusionen con el entorno. Casas en armonía, hechas recuperando recursos y amalgamándose sin estridencias, sin una relación de imposición de lo artificial sobre lo autóctono. Entender que sin demasiado esfuerzo se puede cambiar el paradigma, ayudando al planeta y dándose a uno mismo la posibilidad de habitar espacios más auténticos.

Así lo descubrió Hernán cuando, como nos dijo, “en marzo hice un taller dictado por ‘Domos Vivos‘ y aprendimos a hacer una de las formas para hacer estas estructuras, armamos uno de 6mts de frecuencia 2, y luego armé otro de 6mts de diámetro pero de frecuencia 3 con palos de la zona. Después probé hacer uno más con caña tacuara, autóctona, esta vez fue un prototipo de rápido armado que se hace en una tarde”.

El que está haciendo ahora puede decirse que es el más personal de todos, en tanto será para uso propio dentro de esta propiedad familiar. El domo es lo suficientemente resistente para tapar con barro y que funciona como habitación de 3,40mts de diámetro. Para armarlo usó caña tacuara, alambre y rollizos de 8cm de diámetro como uniones”, agrega.

El trabajo está en proceso y ahora Hernán está esperando las aberturas. Ya tiene pensado que la puerta estará orientada al norte y al lado tendrá una ventanita, un paño fijo de 80cm de diámetro. “En cuanto al piso (como es algo que hice para hacer de a poco el grande) lo voy a resolver con pallets de madera reciclados, desarmo unos para completar los otros”, nos avisa.

Si ya alucinaste con esta estructura y querés aprender a hacerlas o bien querés encargar que te construyan una (y estás por la zona) no dudes en contactar a Hernán vía Facebook.

Paredes hechas con botellas y casas hechas con super adobe y neumáticos como las navetierras, el mundo de la sustentabilidad sigue creciendo y va llegando a la forma de armar nuestros hogares. Los domos son otra alternativa realmente interesante.

Si te está preguntando qué materiales se necesitan y a qué precio (en pesos argentinos), Hernán nos ilustra:

  • cañas gratis
  • alambre 30pesos
  • tela hexagonal 170pesos
  • barro, paja, bosta de caballo y agua gratis
  • aberturas, depende del gusto y el presupuesto de cada uno

 

Este es el domo grande:

Linda vista, ¿no?

Y el domo/gallinero:

El domo de Hernán aún no tiene los toques finales pero no pude esperar a que lo hiciera para mostrarles esta genialidad. Cuando esté dado el último toque, Hernán nos mostrará fotos. Mientras tanto, a seguir pensando por fuera de la caja soluciones nuevas para una vida más sustentable, también en la construcción.

ago 18, 503 días ago

Permacultura: la cultura de vivir en armonía con el Planeta

Los invito a pensar en una comunidad donde todos se vean como iguales y se fomente la solidaridad, donde la tierra sirva para hacer ladrillos, las ramas para sostener paredes, los desechos vuelvan a la tierra para nutrir los cultivos que alimenten a las personas, donde se usen energías limpias, donde de los techos de las casas crezca pasto, donde la unión entre hombres y naturaleza sea posible y no una relación de imposición de uno sobre el otro. Parece utópico, pero no lo es. La permaculura es el arte de volver posible un nuevo tipo de asentamiento humano.

                                            Cidep

El concepto puede aplicarse tanto a pequeños espacios (una casa en la ciudad, en las afueras de un pueblo, una granja) como a lugares más amplios, por ejemplo, comunidades de entre 200 y 500 personas. El término se empezó a escuchar por la década del 70 de boca de Bill Mollison, un australiano que buscó condensar así la idea de cultura permanente o agricultura permanente que busca la autosuficiencia.

                                           Cidep

Mollison consideró la permacultura como una asociación beneficiosa de plantas y animales con los asentamientos humanos. “La Permacultura, como herramienta, es ante todo un cambio de percepción. Es crear sistemas organizados que estén al servicio del hombre pero también cuidando los recursos, haciendo prevalecer la diversidad y la cooperación de todos los elementos que ponemos dentro de nuestro micro espacio”, apuntan los permacultores de CIDEP.

jul 18, 535 días ago

Construcciones ecológicas: la sustentabilidad empieza por casa

Es una gran noticia: el concepto de sustentabilidad ha llegado a la construcción de casas. Significa que desde los materiales para construir las paredes hasta los recursos para hacerlas funcionar todo está pensado para que el efecto negativo sobre el medioambiente sea casi nulo. Éstas formas de construcción ecológica tienen que ver con un trabajo con la tierra similar a una colaboración mutua, recuperando recursos, usando lo que la naturaleza nos provee.

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Las casas sostenibles buscan adaptarse a su entorno, fusionarse en él y vivir en armonía. Son una vuelta de tuerca que nos pone a pensar si la forma de habitar en las grandes ciudades es la mejor posible, si el paisaje de rascacielos, antenas, y hormigón no es una forma de violentar nuestro entorno. En tiempos en que la saturación de las ciudades las lleva al borde del colapso (calles intransitables para autos y peatones, genaración de más basura de la que se puede procesar, polución sonora y smog, entre tantos otros problemas) las alternativas verdes se multiplican. Aquí les contamos algunas.

Casa con botellas: solidaridad reciclada

Ingrid Vaca Diez nació en Warnes, Bolivia, es abogada, administradora de empresas y auditora. Su padre fue intendente de esta ciudad y ella quiso seguir su trabajo ayudando al prójimo. Así ideó el proyecto Viviendas Ecocasas Sociales de Botellas para ayudar a las personas sin techo de su país a tener un hogar digno a bajo costo. Ingrid logró unir dos propósitos nobles en su proyecto ya que construye las paredes con botellas plásticas rellenadas.

                                                                           IngridVacaDiez

Su proyecto es tan revolucionario que trascendió fronteras: ha llegado a Argentina y a Uruguay, donde Ingrid vino a enseñar su técnica y a transmitir su experiencia a otras organizaciones para que la buena obra se multiplique. Por ejemplo, en Uruguay la posta la tomó una ONG que es un grupo multidisciplinario de profesionales y estudiantes de distintas disciplinas llamado Organización Multidisciplinaria para la Integración Social.

                                                                           IngridVacaDiez

Según cuenta su coordinadora la Lic. Patricia Pereira Machado en su página, Casa de Botellas Uruguay  permite  “A través del trabajo conjunto con las familias se logra involucrar a las mismas en el compromiso y esfuerzo de construir su casa de botellas desde un primer momento. Además, se promueve la capacitación de la familia sobre esta técnica constructiva, pudiéndola trasmitir solidariamente a otras personas que se encuentren en situaciones de vulnerabilidad, generando así redes sociales solidarias”. El mediambiente agradecido:  se re-utilizan los desechos plásticos y se promueve la clasificación de residuos.

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